Lanzamiento de la Transición: Activando el Poder de la Comunidad

Caldera 3 y 4 de Agosto

Creer en el poder de la intención de un rezo que va como una flecha y se plasma en el corazón de un territorio, para consumar que el amor hacia todos los seres de todos los reinos de esta hermosa tierra sean felices.

Fueron tantos, fuimos tantos que en sincronía y sin una línea de tiempo, hicimos la misma petición categórica y enérgica a eso que algunos llaman Dios y otros Universo, Viracocha, Wakantanca

Esta fue  la convocatoria del Instituto Chileno de Permacultura y Transición para Caldera, en el Lanzamiento de la Transición que se realizó el día 3 y 4 de agosto pasado, al que concurrieron personas de distintas agrupaciones, localidades y comunidades. Contamos con la presencia de profesoras, gestores culturales, integrantes de comunidades indígenas, médicos, emprendedoras sustentables, profesionales de todos los ámbitos, quienes acudieron al llamado de transitar de la cultura tal como la conocemos ahora hacia una cultura más consciente de las personas y del planeta.

Y el propósito de esos corazones y mentes fue que la tierra se protegiera, que las personas se conocieran y vincularan desde la amorosa unidad. Que se empezara a caminar juntos dibujando un mapa de ruta para vivenciar un cambio sociocultural, -científico, económico, educativo y espiritual-, orientado hacia la espiritual y natural manera de ser ancestral del ser humano, conectado con todo lo que vibra, respira, vive y se nutre de esta hermosa Tierra de Atacama.

Se abrió la pregunta -la flecha y el llamado del taller-, el día sábado 3 de agosto ¿Cómo activamos el poder de la comunidad para abordar el cambio climático? Cedimos la palabra para escuchar  la respuesta, el genio colectivo  y lo que se cosechó por todos fue:

“La reunión es en círculo, el círculo es sagrado y que ese es nuestro altar». Ser acción,  ser cambio desde la coherencia y la sinceridad interna.  Cuidar  la visión que nos une, y actuar tal como lo hace la permacultura. Trabajar la empatía y simpatía en las agrupaciones  que cada uno representa. Actuar de manera concreta en el plan regulador y la junta de vecinos, ámbitos de acción en los que podemos apuntar. Comunicar con hechos y acciones concretas. Reinventarnos y reunirnos para cambiar algunos pensamientos. Y, lo esencial para eso es re aprender. Visualizar el poder que tiene el consumo, en el modelo imperante que es extractivista, que destruye y genera dolor. Por tanto, lo necesario bajar el nivel de consumo. Incluir a las personas desde lugares comunes. Aceptar que hay violencia y validar la lucha y aceptar que hay distintas escalas y niveles de acción. Mantener la cosmovisión. Re inventarnos y re  unirnos, pues sólo de esa forma podremos actuar. Dejar de hablar de cambio y comenzar a hablar de crisis como algo real».

Antes del encuentro de  transición en Caldera, se hizo la trama de un tejido que unió las localidades de Río Jorquera, Tierra Amarilla y Copiapó, donde las personas se sumaron al abrigo de talleres de permacultura, a la ceremonia del agua, a los talleres de bioconstrucción. Además  se realizaron jornadas de encuentros con kirtan –cantos sagrados y devocionales- con los músicos de la Caravana por la Paz y, día a día se iban sumando más corazones que ya habían sido parte de este rezo –individual y colectivo- de vivir en un valle y en una región más sustentable.

Se prendieron tres fuegos sostenedores del territorio. Estos tres fuegos son las agrupaciones que hicieron el menú para el territorio. El fuego del Consejo de Asentamientos Sustentables de América Latina (CASA). También se encendió el fuego de la Caravana por la Paz y la Restauración de la Madre Tierra y el del Instituto Chileno de Permacultura y Transición (ICHPT).

Entonces, el día sábado ya había ocurrido un aprendizaje por parte de algunos y un recordar por otros, y se lanzó el taller antes del medio día, en un día despejado y con el calor del sol asomándose.

Luego de la cosecha se habló de la transición, ya que muchos no entendían muy bien el concepto. Y se invocó a la historia del movimiento (con un breve resumen que dejo aquí para que responda la misma duda a los lectores).

La transición nace en el hemisferio norte, cuando Rob Hopkins enseñaba permacultura en un centro de formación profesional de Kinsale en Irlanda. Junto a sus alumnos, decidieron aplicar todos los conocimientos de la permacultura, realizando un ensayo,  que  Louise  Rooney decidió ponerlo en práctica  en el ayuntamiento de Kinsale, propagando así el concepto de ciudades en transición.En el año 2006 en Totnes, Inglaterra, Hopkins decide concretar esta idea de ciudades en transición en su ciudad natal y  en el año 2008 ya existían varias ciudades en transición en el mundo, incluidas algunas en Chile. El objetivo de todas estas iniciativas es dar a conocer a la comunidad herramientas para: poder vivenciar un estilo de vida sustentable, salir de la matriz energética dependiente del petróleo y ser autosuficientes energéticamente, comenzar con el decrecimiento económico, la creación de huertas urbanas y  domiciliarias, autogobernabilidad, comercio local, intercambio de productos, reciclaje, defensa del patrimonio natural de los territorios, etc.

Se realizaron ejercicios de mapeo del grupo y nos visualizamos… leímos cómo nos sentíamos en el lugar dónde estábamos y desde ahí,   comenzar a movernos  al igual que la tierra y todo lo que está en el universo y, desplazarnos…a un lugar distinto.

Al día siguiente, el domingo 4 de agosto y cierre, se realizó un ejercicio de transición interior. La transición interior es el trabajo personal e interno cada uno hace para refinar su conexión consigo mismo, con las personas y su entorno natural. «Vivimos desconectados» dice Joanna Macy y esta desconexión es la que nos duele y le ha hecho mal a la vida.

El ejercicio nos confluyó en dos círculos, uno interno y otro exterior en el que trajimos la sabiduría del “Trabajo que Reconecta” de Joanna Macy.  Nos miramos en pareja y, con la boca en forma de a vibramos todos en el sonido para trasladar nuestra presencia multidimensional y situarnos en el año 2200. Fuimos la generación del 2200 que escucha el dolor de sus ancestros y le agradece por lo que hizo en su tiempo para poder ver el planeta regenerado, sostenido por la vida y, la biodiversidad de especies en sus hábitats mejores aún de cómo estuvieron en el 2019. Y en ese viaje, nos sentimos nuevamente, nos re-conectamos y vivimos el dolor de nuestros ancestros para agradecer lo que cada uno vió que tenía que hacer para re-conectar…ejercicio profundo que nos tuvo en la emocionalidad de ver lo que era muy difícil quizás sacar a la superficie sin la fuerza sostenedora del grupo, por que lo que hace que podamos avanzar en un camino hacia la sustentabilidad o regeneración, es sostenernos en la diversidad.

Y el momento de entregar el báculo de poder a los líderes locales llegó, para oírlos y que cada uno de ellos  (as) pusiera su palabra y el compromiso en los próximos pasos a seguir, ofreciéndoles de corazón, nuestro servicio en lo que se necesite.

 

 

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